Este crujiente plato chino de fideos y torta es una obra maestra de la cocina arquitectónica, con texturas en capas y sabores fermentados intensos. En su centro se encuentra un nido dorado de fideos ligados con huevo, frito en la sartén hasta que el exterior se rompe con un crujido satisfactorio, mientras que el interior permanece tierno.
El pastel de fideos:
La carne y los acompañamientos:
Dorar la torta de fideos
Saltear la carne y las verduras
El toque final